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Es la hora del Hiphop consciente en argentina

Written By Rimas Rebeldes on 21.8.15 | 21.8.15


Un artículo en modo pantallazo histórico de la movida en el país y el germen de Hiphop Revolución.



Hiphop revolucion.
Por Manuel Cullen


El hip hop está en todos lados. Vagos subterráneos bombardeados, paredes colmadas de piezas al lado de todas las líneas del ferrocarril, b.boys en cada barrio. Rondas de mcs improvisan en esquinas de todo Buenos Aires. Si retrocedemos en el tiempo el panorama actual de nuestra cultura parecía improbable para la mayoría de "raperos", mucho más para la prensa de rock, una elite de "especialistas" que prefería mantener prejuicios sobre los 4 elementos y su recepción en la Argentina. "Es una imitación de chicos ricos que tienen acceso a una cultura ajena, de afroamericanos, sin raíces en nuestro pais. Imposible que prenda", aseguraban mientras ignoraban lo que ocurría en el conurbano, lejos de los lentes de sus cámaras y de sus grabadores. 

La periferia de las ciudades es el lugar natural del hip hop en América Latina. Desde mediados de los 90 hasta hoy ese fue el escenario donde se escribió gran parte de la historia del hip hop argentino. En Baires, desde las barriadas del oeste y el sur, azotadas por tasas de desempleo altísimas, salió una nueva generación de jóvenes que optó por el hip hop antes que por el rock y la cumbia, las dos culturas musicales más populares en Argentina. Influenciados por los precursores (el Sindicato Argentino de Hip Hop, en el oeste, DJ Black, en el sur, solo por nombrar algunos) pero sobretodo por la nueva escuela que comenzó a brillar tras la primera guardia. En ella se destaba La Organización, una agrupación integrada por graffiteros, b.boys y mcs que optó en su rap por una estética más ligada al underground de New York que se hacía por entonces y a la independecia total en su trabajo. 

Por entonces, un fanzine llamado Moshpit Posse se dedicaba a difundir en todo el país los esfuerzos de la pequeña escena. En sus páginas ya se intuía el camino que tomarían los 4 elementos en los siguientes años del nuevo milenio: "el hip hop se trata de competición". Las competencias de break compezaron a reunir más público que el que años antes reunían los conciertos y los MCs no tenían respeto si no hacían freestyle. Sobre esa lógica, reforzada más tarde por la película "8 miles" de Eminem, el hip hop creció como nunca lo había hecho y sin necesitar de medios de comunicación masivos, ni grandes managers. Pero la competición excesiva, la falta de público que no fueran los propios protagonistas, fue encerrando al hip hop en su propio mundo. O mundos. Porque cada crew contruyó su propio castillo de arena. Cada sitio web que nació en esa época se dedicó a difundir solo lo que involucraba a su gente. Y nada más. Solo tal vez algún artículo sobre el rapero gringo del momento para atraer a los nuevos.

La devaluación monetaria de 2002 trajo un nuevo público: los turistas extranjeros o estudiantes de español que buscaban divertirse al ritmo de hip hop. El rap comenzó a hacer algo "fashion" y redituable (para unos pocos). Ya dividida en crews irreconciliables, la escena, ahora más que nunca, también se dividía en la de las discotecas de moda y en la de las jams del conurbano bonaerense. Para bien, la aparición de excelentes discos independientes, como los de Mustafa Yoda (ex La Organización) y de sus antiguos compañeros de su crew Sudametrica, los Iluminate, llamó la atención de la prensa y atrajo un público nuevo y ecléctico. En búsqueda de notoriedad, algunos buscaron las cámaras de la tv sin medir el costo ni meditar sobre la imagén que estaban mostrando de la cultura. En la pantalla chica comenzó a ser común la figura caricaturezca del MC batallador y los b-boys de pronto se presentaron en todo concurso televisivo que les prestara unos minutos para mostrar sus rutinas. Fue por el camino fácil, pero por fin estaban en la tele. En los barrios hasta los "cumbieros" empezaron a vestirse y saludarse como raperos.

A pesar de la exposición mediática el hip hop seguía siendo "underground" y hasta hoy no logró llamar la atención de las grandes discográficas. Los pocos que firmaron con una multinacional para grabar y editar sus trabajos esperan sentados que sus patrones decidan cuál es el mejor momento para sacar a la calle sus discos ya terminados. Por suerte, por abajo pasan muchas cosas y el futuro es alentador. En el año 2009 vieron la luz varios trabajos que permiten ser muy optimistas. El compilado "Sacando agua del desierto", editado por Sudamétrica, el sello de Mustafá Yoda, reúne a mcs de varias ciudades argentinas que colaboran entre sí sobre beats de calidad. "Mix Tape", El début solista de Segio Sandoval, de Iluminate, es otro ejemplo de buena música y liricas inteligentes. "La hija del loco", de Sara Hebe, una mc que con solo dos años rimando logró llamar la atención de muchos, es un disco editado y distribuído a pulmón, con una sensibilidad, humor e inteligencia casi inéditos en el rap argentino. Sara, además, suele presentarse en escenarios de otras movidas, como el Feria del Libro Independiente, espacios más politizados donde ahora empiezan a ver al hip hop con una mirada atenta y desprejuiciada.

No es que no existiera el rap político en Argentina. Las Actitud María Marta vienen rapeando desde los 90 sus letras combativas con un flow a prueba de apáticos, presentándose en festivales derechos humanos u organizados por movimientos sociales. Pepe Parietti, un mc de la vieja escuela de Mar del Plata, realiza desde 2007 varios talleres de hip hop en barrios humildes de Buenos Aires, influenciado por el trabajo de la chilena Red de Hip Hop Activista. En el popular barrio de la Boca, Comuna 4, un grupo de rap que proviene de la vieja escena harcorde-punk, denuncia en sus letras la complicidad de la policía en la venta de paco (crack) y al gobierno local del empresario de derecha Mauricio Macri.

Esta última agrupación, junto a sus compañeros de lucha (LA BOCA CREW), ha anunciado el lanzamiento de "Hip Hop es Respeto", una iniciativa sin fines de lucro, cultural e independiente que pretende agrupar y promover la cultura de los cuatro elementos y géneros hermanos como el hardcore y el reggae. En su primera convocatoria abierta afirman: "Nos interesa fomentar la comunicacion, la hermandad, y la cooperacion entre la gente". Su lema no puede ser más claro sobre la actual situación del hip hop en Buenos Aires y Argentina: "Por la unión de todas las crews". Desde Hiphoprevolucion.org y el programa Rimas Rebeldes que HHR emite desde la Radio Gráfica, una FM impulsada por los trabajadores de la Cooperativa Gráfica Patricios -una fábrica recuperada-, adherimos al llamado. Es la hora del hip hop consciente en Argentina.



Fuente: Hiphopesrespeto.blogspot.com.ar
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